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11 mayo, 2018

Investigadores argentinos desarrollan técnica que evita que la papa se ponga negra


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Científicos del INTA Balcarce editaron el genoma que produce el pardeamiento enzimático, altera las propiedades nutricionales y la calidad de los tubérculos. Se trata de un logro para Sudamérica que despierta interés en el proceso de industrialización.

La papa es el tercer cultivo más importante en la alimentación, después del trigo y el arroz. Es por eso la preocupación del grupo de investigadores, especializados en biotecnología, del INTA Balcarce de conocer las propiedades agronómicas, nutricionales e industriales de este importante tubérculo.

Recientemente, después de 7 años en tecnologías de edición génica, pudieron confirmar que la secuencia de ADN había sido modificada, mientras esperan poder corroborar el apagado del gen que provoca el pardeamiento enzimático de la papa (Solanum tuberosum L.).

“Comprobamos que somos capaces de generar dentro de una célula de papa, una maquinaria de edición génica que se dirige específicamente al gen elegido y cambia su secuencia genética”, explicó Sergio Feingold, director del Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA.

“La técnica utilizada fue la de edición génica”, indicó Feingold acerca de la tecnología utilizada, también conocida como “tijeras génicas” o CRISPR/Cas9. “De manera intencional realiza cambios dirigidos en el material genético de plantas y animales de consumo con el objetivo de mejorar su producción y calidad”, puntualizó.

Al aplicar esta técnica, el equipo que lidera Feingold se focalizó en un gen de polifenol oxidasa, cuya enzima provoca el pardeamiento en tubérculos cuando se los corta y se los expone al aire.

“El corte o pelado de los tubérculos, así como los daños mecánicos sufridos durante la cosecha, transporte y almacenamiento, llevan a que se generen manchas pardas o negras producto de la oxidación, lo cual genera pérdidas para el consumo y la industria”, indicó Matías González, becario doctoral del Conicet e integrante del proyecto junto con Gabriela Massa, Leonardo Storani y Cecilia Décima Onetto.

De acuerdo con los resultados alcanzados sobre el total de plantas editadas analizadas hasta el momento, “alrededor del 15 por ciento mostró cambios en la secuencia de este gen, lo que representa una alta eficiencia”, destacó Massa, científica del INTA – Conicet en el Laboratorio de Agrobiotecnología de Balcarce.

Según ellos mismos, es un avance muy importante y despierta el interés de las industrias. “Este logro es la base de las nuevas técnicas de mejoramiento genético que nos permiten que se hizo durante años mediante el mejoramiento convencional, pero de manera más rápida y precisa” expresó Feingold.

Sin papas negras

Denominado comúnmente como oxidación de la papa, “este proceso está relacionado con la actividad de la enzima polifenol oxidasa que cataliza la oxidación a diferentes compuestos fenólicos con la consecuente transformación a pigmentos oscuros anti-nutricionales no deseables para la calidad industrial”, destacó Feingold, quien agregó: “Si no hay enzima, no hay pardeamiento”.

El pardeamiento no sólo genera el rechazo del consumidor y de la industria, sino que altera las propiedades nutricionales de la papa fresca y sus productos derivados. Al utilizar técnicas modernas de mejoramiento genético es posible obtener un producto de mayor calidad y más saludable.

Mejorar las variedades

El próximo objetivo “será la aplicación de la edición génica en variedades de papa obtenidas del programa del mejoramiento del INTA, en este como en otros genes de importancia nutricional con el objetivo de agregar valor y mejorar la calidad del cultivo”, explicó González, integrante del grupo investigador.

La tecnología mediada por CRISPR/Cas9 realiza cambios precisos y dirigidos en los genomas de plantas y animales utilizados para alimentación con el fin de generar beneficios productivos, ambientales y para el consumidor.

 

Fuente: INTA.